Iglesia de la Merced


fachada_principal_de_la_Antigua_Iglesia_de_la_Merced-Malaga En el año 1491, Alonso Fernández de Ribera solicita que se le conceda la ermita de San Roque, antes llamada de la Vera-Cruz, por la cruz de gran tamaño que colocó el referido señor, siendo ésta objeto de veneración. La de San Roque se encontraba entre el cerro de Gibralfaro y el de San Cristóbal. La ciudad accede a darle la ermita y nombra como diputados a Fernando Iranzo, regidor, y a Álvaro de Herrera, jurado. Más tarde se confirmaría por cédula real en Santa Fe el 7 de marzo de 1492. Los mercedarios tenían deseo de fundar en Málaga y lograron de Ribera que les cediese la ermita. Este convenio fue aprobado por el capítulo provincial que se celebró el 23 de marzo de 1499 en Sevilla que fue presidido por el capellán de los Reyes Católicos, padre fray Antonio de Valladolid.
Inmediatamente se tomó posesión por parte de los frailes de la ermita y sus tierras. Éstas se labraron y se hizo una ancha cerca para su defensa; pero el lugar al que hacemos referencia no era todo lo bueno que quisieran por el peligro que suponía para los frailes el desembarco de moros en la costa y cerca de la ermita. Esto obligó a pedir un lugar de mayor seguridad dentro de la ciudad y protegido por las murallas. La petición fue realizada por fray Diego de Hós.
Así pues, y previa información, le fueron entregados a los frailes mercedarios unos terrenos en el arrabal, casi frente a la Puerta de Granada, dentro del muro que corría desde el arco llamado después de Santa Ana y subía por la espalda del nuevo convento y torre de la Goleta. El lugar señalado medía 130 pies de anchura y 300 de longitud. Su cesión a los frailes fue aprobada por real cédula de la reina Doña Juana en 1507, cuando ya habían comenzado las obras, confirmándolo mediante bula el Papa Julio II en la misma fecha.
Tenía el convento, según se desprende de una gongoriana octava escrita por el poeta Juan de Ovando en 1663, un gran número de cipreses que adornaban el compás por lo que es la parte de la plaza. Contiguo a la ermita debió de estar el hospital y capilla de San Juan de Letrán, quedando años más tarde la capilla adjunta al convento por derribo de la casa hospital.
Otra capilla importante era la de la Concepción, después de San Ramón, labrada en 1596. Estaba, según consta, cercada de lujosas verjas y en ella estuvo el comulgatorio antes de la construcción de la capilla de Jesús de los Viñeros. En los comienzos del siglo XVIII, los frailes instalaron allí la capilla de San Ramón dejando como recuerdo una imagen de la Purísima. Esta capilla pasó después a ser propiedad del escritor Luis Amate de la Borda y de sus herederos.
En 1605 fue construida la capilla de Jesús Crucificado por Martín de Loayza. Ésta pasaría a ser propiedad de la familia Zavas, venerándose además San Antón y San Cayetano. En 1645, el 6 de junio, ante el escribano Salvador de Noriega, el convento donó al regidor perpetuo don Adriano de Olmedo otra capilla titulada de Santa Lucía y la familia de los Nadaes ejecutó la llamada de las ‘once mil vírgenes’.
Además existían en la Merced vieja las capillas de Nuestra Señora de la Columna, San Cosme y San Damián -donde se encontraba la imagen de San Serapio-, la de Nuestro Padre Jesús de Viñeros y la del Santo Cristo de la Sangre. Se sabe que en la antesacristía existía una capilla de Don Juan Pérez de Florián , de la cámara de Felipe III y de su legítima mujer Ana de Aguirre. En la sala de profundo de los frailes existía otro altar propio del capitán don José Benítez de Quirós.

Corporaciones

En lo que se refiere a las cofradías existentes en la iglesia antigua, además de las ya nombradas de Viñeros y la Sangre, encontramos la de Nuestra Señora del Traspaso, la de San Juan de Letrán y Ánimas del Hospital, la de Nuestra Señora de Loreto, Pza.  merced narbona la del Santo Cristo de la Humildad, la de Nuestra Señora de Monserrate, la de la Purísima Concepción, la de la Soledad y la de San Antonio Abad. Será a finales del siglo XVIII cuando una de las naves amenazaba con desplomarse, por lo que se acordó la edificación de un nuevo templo en 1773.
En mayo de 1792 se dio cuenta de la finalización de las obras de la nueva iglesia. El templo tenía una sola nave muy amplia, con capilla mayor, dos laterales, cinco menores y varios altares a su entrada, estructura que correspondía a la Merced que llegó hasta el pasado siglo XX.
La imagen de Nuestra Señora de las Mercedes fue colocada en la capilla mayor, sobre el retablo se encontraba un cuadro de gran mérito, que representaba la aparición de la Santísima Virgen a San Raimundo de Peñafort, San Pedro Nolasco y don Jaime de Aragón, debido al pincel de Manrique de Lara -que aparece autorretratado en uno de los extremos-.
A la derecha se encontraba la capilla que fue sagrario y que correspondía a Nuestro Padre Jesús de Viñeros, a las que siguieron la de Nuestra Señora de Comendadora y la de San Ramón Nonato. A la izquierda existía en primer término la del Santo Cristo de la Sangre y a continuación la de San Pedro Nolasco. La de la Columna y la de Nuestra Señora de la Soledad estaban situadas frente al lugar donde se encontraba la pila bautismal, que fue trasladada a la capilla del Nazareno de Viñeros.
Al pie de la iglesia había cuatro altares sencillos con infinidad de imágenes como las de San Francisco de Paula, traído del Santuario de la Victoria, San Cayetano, Santa María del Socorro, la beata María de Jesús, San Serapio, la Inmaculada, San José, Nuestra Señora del Carmen, San Rafael y Nuestra Señora de los Dolores. Consta también la existencia de un yacente, que al parecer fue robado antes de 1931.
La orden sufrió la desamortización decimonónica de Mendizábal y la iglesia, continuas reformas por su mal estado, constando restauraciones en 1841, 1865, en 1875 y en 1884. Las aportaciones de este estudio por notas y transcripciones de Narciso Díaz de Escobar, fuente del mismo, asemejan las del reciente estudio realizado por José María de las Peñas Alabarce que, en un completo catálogo de la exposición sobre ‘La iglesia de la Merced y sus cofradías mercedarias’, apunta en los datos de su investigación el desarrollo y las claves de este templo malacitano.
Además de las mencionadas, las cofradías que pasaron por esta iglesia fueron las de Nuestra Señora de la Piedad, la de la Humildad, con el conocido Señor del Balcón, la de Llagas y Columna o ‘el Cristo del Rayo‘, la Hermandad de la Esclavitud de la Soledad apuntada por Medina Conde, la Sagrada Cena o el Descendimiento.

Arquitectura

En lo referido a su arquitectura, de estilo renacentista, la iglesia tenía plata de cruz latina, con crucero, coro y presbiterio. La única nave que poseía tenía diez metros de luz, estaba flanqueada por amplias capillas, sobre las que, a modo de triforio o balcón, corría una galería desde la que se abrían tribunas.
El conjunto compositivo contaba con unas líneas de proporción magníficas, las pilastras de finura irreprochable se remataban con capiteles corintios sobre los que descansaba un entablamento ricamente decorado formado por arquitrabe, friso y amplia cornisa. La cúpula del crucero estaba construida sobre pechinas, sobre cuatro arcos de medio punto de diez metros de luz, en los que descansaba el anillo de la cúpula. La cubierta de la nave central se resolvía con bóveda de cañón con lunetos, siendo ésta una construcción independiente de la armadura de cubierta.
La iluminación se solventaba mediante lunetos con vidrieras de colores, que producían bellos efectos de luz según las horas del día. Las capillas, situadas bajo las tribunas, se cubrían con bóvedas y otra de cañón servía de soporte al coro. Sobre pedestales descansaban las pilastras y de ellos nacían los arcos fajones situados en la bóveda central.
El exterior, hacia la plaza de la Merced, pertenecía al siglo XIX. La fachada estaba compuesta por dos órdenes superpuestos acusando la altitud de la nave central, y flanqueadas por dos cuerpos que, a modo de torres, eran más estrechos y altos, rematados por chapiteles cubiertos de zinc, encontrándose en esta torres las escaleras de subida al coro y a las tribunas.
A la fachada antecedía un atrio cerrado con una verja de gran vistosidad y paños de rejería encuadrados en pilares de piedra labrada. En lo referido a las fachadas laterales, éstas poseían en su parte superior una robusta cornisa de ladrillo visto muy moldurada, sobre la que descansaba la cubierta de teja árabe. Destacaba también la cubierta del crucero, que subía sobre la nave central.

De: http://www.diariosur.es/

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Trinidad Grund y Cerero del Campo


trinidad grund2

Procedentes de Hamburgo, llegaron por primera vez a España, Jorge Federico Grund y su mujer Cristina Leonora Steinert. El hijo de ambos, cónsul de Prusia, se casaría con una sevillana, Trinidad Cerero del Campo que dio a luz a tres hijos: Trinidad, Julia y Constancio. Llegan a Málaga hacia 1832 cuando el cónsul es desterrado de Sevilla, al discrepar con el Gobierno de Prusia. Las hijas del cónsul, Trinidad y Julia, se casan respectivamente con los hermanos Manuel Agustín y Tomás Heredia Livermore, los hijos del industrial Manuel Agustín Heredia (el que da nombre al Muelle de Heredia) y de Isabel Livermore.

Constancio Grund fue uno de los fundadores del Colegio de los Jesuitas.

Nació nuestra protagonista el 28 de febrero de 1821.

Según cuenta el historiador Manuel Muñoz, la vida de Trinidad Grund fue bastante desdichada:

En 1852, pierde primero a su marido Manuel, el hijo de Manuel Agustín Heredia, que se suicida durante una cacería en Motril. A continuación pierde a su hijo Manolito (en una operación quirúrgica, intentada en vano para librarle de la asfixia del croup). Cuatro años más tarde, el 29 de Marzo de 1856, sumida en la depresión, su familia le anima a trasladarse en barco a Sevilla, para disfrutar de la Feria, pero el vapor “Miño” naufraga y mueren ahogadas sus dos hijas, dos cuñados y una doncella. En total murieron 64 personas. A partir de ahí, Trinidad Grund emprendió una intensa labor social: funda la Goleta, el asilo de San Manuel, regala la capilla del Hospital Civil, participa en el asilo de los Ángeles…

mlg 19 marzo 2009  150 años del colegio san manuel. .foto:javier albiñana Trinidad Grund sobrevivió al accidente pero desde ese momento volcó su vida en las obras asistenciales. Su esposo fallecido deja un dinero para crear una escuela que forme a los hijos de sus obreras y a sus viudas. Aunque al principio se harán cargo de la institución unas damas de la burguesía, a los pocos meses son sustituidas por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, una sociedad de vida apostólica (las congregantes no son monjas). Dado que no existe en el santoral ningún “San Manuel”, se cree que doña Trinidad Grund eligió esta denominación para la escuela en recuerdo de su marido y su hijo fallecidos. Hoy día, 150 años después, su actividad continúa en el ya Colegio San Manuel.

Su labor fue fundamental para asistir a los malagueños asolados por epidemias como el cólera y el tifus. Por esto mismo Isabel II le envió la distinción de la banda de las Damas Nobles de la Orden de María Luisa, pero a los pocos años, cuando Isabel II reconoció el Reino de Italia que se había formado gracias a reducir a su mínima expresión los territorios pontificios, doña Trinidad renunció a esta banda… este gesto le valió el destierro a Roma hasta la caída del gobierno de Isabel II. 421px-Palacio_de_Trinidad_Grund

Durante la I Republica, Doña Trinidad tuvo noticias de que la Junta Revolucionaria, que se alojaba en el Palacio del Obispo, pretendía derribar conventos malagueños. Ni corta ni perezosa se presentó en la misma plaza sorteando la multitud y exigió  la protección para las religiosas, algo que se le respetó. Gracias a esta acción se consiguieron salvar algunos conventos de la capital.

El Palacio de Trinidad Grund, en la calle del mismo nombre, ha sido rehabilitado. La tradición oral relata que en el edificio llegó a estar alojado brevemente José Bonaparte, hermano de Napoleón, en su etapa como rey de España (1808-1813). El también conocido como ‘Pepe Botella’ emprendió en los primeros meses de 1810 una expedición a Andalucía que constituyó la etapa más feliz de su breve reinado.

El edificio se encontraba, cuando se levantó, en primera línea de mar -ya que las aguas del puerto llegaban hasta la actual calle Vendeja-, posee igualmente amplias cocheras para carruajes en la planta baja, con techos con unas enormes vigas de madera.

Antes de ser utilizado como oficinas del Ministerio de Trabajo, llegó a estar habitado por nueve familias. Hoy sólo queda una inquilina que recuerda con nostalgia la convivencia con algunos de los últimos moradores. «Eran un matrimonio con seis hijos. Viven dos hijas que todavía vienen en alguna ocasión al palacio para recordar su niñez»

mirador y palacio carratraca El palacio de Trinidad Grund situado en Carratraca (actual Ayuntamiento de la ciudad) es un edificio de estilo neo mudéjar, fue mandado construir por ella hacia el año 1885 y concebida, originariamente, como casa de recreo para ella y su familia, pertenecientes a la alta burguesía malagueña. Es un lugar privilegiado no sólo por el ambiente andalusí que recrea, sino porque se trata de un verdadero mirador a la serranía de Ronda.

La Cueva de Ardales o de Doña Trinidad Grund fue descubierta en 1821 gracias a un terremoto que dejó libre la actual puerta de entrada. Trinidad Grund la adquirió en 1860 y acondicionó para su visita a mediados del siglo XIX, como complemento de su negocio termal instalado en la vecina Carratraca. Doña Trinidad se adelantó a su tiempo, porque la cueva fue la primera cueva turística de España.

Murió enferma de cáncer de matriz, el lunes 31 de Agosto de 1896 a los 75 años, pero con la satisfacción de haber realizado una gran labor social y humana. En principio, estaba previsto que fuera enterrada en la girola de la Catedral, pero ella se negó y descansa en el panteón de los Heredia (en el Cementerio de San Miguel), después de ceder parte del terreno del panteón de los Grund a las monjas de la Caridad. Su entierro fue uno de los más multitudinarios. Fue enterrada con el mismo vestido y abrigo que llevaba  el día del naufragio.

En la actualidad existe una calle llamada Trinidad Grund en el centro de Málaga, que discurre paralela a la Alameda Principal.

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Cementerio de San Miguel


Cement. S.Miguel El Cementerio de San Miguel de Málaga es uno de los principales cementerios monumentales de toda España y una de las pocas necrópolis decimonónicas que se han conservado prácticamente íntegras en ella.

Bendecido en 1810, es de estilo neoclásico y se debe a intervenciones de arquitectos como Rafael Mitjana, José Trigueros, Jerónimo Cuervo, Joaquín de Rucoba, Diego Clavero, Manuel Rivera Valentín y Fernando Guerrero Strachan.

Su fundación obedece, como la de tantos cementerios españoles, a que, por razones sanitarias, se prohíbe seguir enterrando en las iglesias y conventos.

Siguiendo el concepto de cementerio monumental y romántico, las grandes familias de la burguesía malagueña del siglo XIX levantaron panteones en su interior. El primer mausoleo y obelisco fue levantado en 1844, en memoria de Salvador Barroso, realizado por Cirilo Salinas y al que seguirían otros doscientos cincuenta aproximadamente de variados estilos historicistas o eclécticos. Destacan también las esculturas de Adrián Risueño, Frapolli, y Gutiérrez de León, y las magníficas verjas y rejas de hierro, procedentes de las ferrerías malagueñas del siglo XIX.

Las cofradías también son un hecho diferenciador en San Miguel. El Ayuntamiento, siempre con problemas de liquidez, recurrió a las cofradías y hermandades de la ciudad para lograr el cerramiento del camposanto, y dichas hermandades levantaron con sus paneles de nichos los muros que lo cierran. Muchas de estas cofradías edificaron posteriormente panteones en el propio San Miguel, y vendieron sus nichos a particulares. Entre las cofradías que tuvieron o tienen presencia en San Miguel: Viñeros, Sangre, Buena Muerte, Huerto, las hermandades de Ánimas de Ciegos, de Santiago, de San Juan, del Sagrario, etc.

El cementerio de San Miguel fue testigo del entierro del general liberal José María de Torrijos y sus compañeros, que posteriormente serían trasladados al monumento funerario de la Plaza de la Merced.

Con motivo de la clausura del cementerio en 1987 y de la reconversión posterior en columbario, han desaparecido la práctica totalidad de nichos y tumbas de alquiler, quedando el cementerio reducido a sus actuales dimensiones, que son las de los dos patios monumentales.

Los exteriores del Cementerio de San Miguel fueron utilizados en 1952 para el rodaje del largometraje “Duende y misterio del flamenco” dirigido por Edgar Neville.

 

De: http://www.cementeriosanmiguel.com/historia.htm

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Malagueña – Ernesto Lecuona


Ernesto Lecuona y Casado fue un intérprete y compositor de música cubano,  era hijo del periodista español Ernesto Lecuona Ramos (nacido en las Islas Canarias, que se radicó en Cuba),  comenzó a estudiar piano bajo la tutela de su hermana Ernestina. Fue un niño prodigio. Dio su primer recital a los 5 años, y a los 13 realizó su primera composición. Autor de zarzuelas, piezas para piano, valses, una ópera y diversas composiciones populares entre las que se encuentra su “Suite Andalucía”, de la que forma parte esta conocida Malagueña.

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Trinidad von Scholtz Hermensdorff – Duquesa de Parcent


2º duquesa de parcent

Trinidad Von Scholtz-Hermensdorff  (segunda Duquesa de Parcent) nace en Málaga a finales del siglo XIX, no se sabe la fecha exacta y muere el 28 de abril de 1937, en el Hotel Imperial de Viena. Fue designada por Primo de Rivera para formar parte la Asamblea Nacional Consultiva, abierta el 11 de octubre de 1927, siendo (junto a otras 12) de las primeras mujeres que ocuparon escaño en el Congreso español.

Hija de don Enrique Guillermo Scholtz-Hermensdorf y Caravaca, I Marqués de Belvís de las Navas desde 1912, y de doña María Matilde von Bear y Grund.

Fue educada, al igual que muchas jóvenes de la época, «con ayas extranjeras» y durante los veranos viajó por el centro de Europa para completar sus estudios. Dichos viajes le permitieron aprender a hablar correctamente cuatro idiomas, lo cual le serviría enormemente cuando tuvo que dedicarse a acompañar a su marido como embajadora de México.  H. Reina Victoria 1910

Al ser su abuela de Ronda, Trinidad pasó desde muy niña largas temporadas durante el verano, en dicha localidad. Por esta razón, en el año 1911, cuando se inauguró el hotel Reina Victoria, marchó a pasar en él unos días. Pero tanto fue el cariño que sentía por la localidad rondeña, que todo su deseo fue adquirir una residencia en la que poder pasar algunas temporadas.

Se casó en primeras nupcias con don Manuel de Iturbe y del Villar, acaudalada personalidad de México, a cuya nación representó como Ministro Plenipotenciario en Madrid. Enviudó en 1904 y se volvió a casar con don Fernando de la Cerda y Carvajal Gand y Queralt, IX Conde y I Duque de Parcent, X Conde de Contamina y Jefe de la Casa de Doña Isabel II.

Era Dama de la Reina Doña Victoria Eugenia y Dama Noble de la Orden de María Luisa desde el 23 de enero de 1917. Era hermana de la Marquesa de Ivanrey y deuda muy cercana de don Cayetano Luca de Tena, ex Alcalde de Sevilla, del Barón de Fuente de Quinto y de don Christián y de doña María Scholtz. De su primer matrimonio tuvo una hija, Piedad, II Marquesa de Belvís de las Navas, esposa del Príncipe Max-Egon de Hohenlohe, padres de los Príncipes Alfonso, María Francisca, Christián, Isabel Cristina, Max y Beatriz, quien escribe su biografía titulándola “Mi Madre”. Esta última, madre de Alfonso de Hohenlohe-Langenburg ( conocido promotor inmobiliario germano-español, creador de numerosos complejos turísticos en la Costa del Sol y fundador del Marbella Club).

Casa del Rey Moro RondaTambién fue Dama de honor de la Infanta Mª Teresa, destacó por su gran labor social. Se afincó en Ronda donde creó unos talleres artesanales (en la plaza que hoy lleva su nombre), que trajeron en la ciudad maestros artesanos de la madera y la forja. Transformó el Palacio del Rey Moro dándole su fisonomía actual.

En 1925 promovió en Madrid una exitosa exposición de trajes regionales andaluces que inagurarían los os Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Fue tal su éxito que pasó a ser el  Museo del Traje permanentemente, instalándose en el año 1930 se instaló en el Palacio de Godoy. Cuatro años más tarde, la institución pasó a formar parte de un museo etnológico concebido desde un punto de vista más amplio: el Museo del Pueblo Español.

De: Biografía de mujeres andaluzas

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Manuel Mingorance Acién


ledesma-mingorance-semana-santaw Este pintor malagueño nace el 20 de marzo de 1920, en la calle Churruca, en pleno Barrio de la Trinidad.

Comienza los estudios de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios de San Telmo en  Málaga, dirigido por el profesor D. Cesar Álvarez Dumont. A los 25 años se matricula en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid gracias a la obtención de una beca otorgada por el Ayuntamiento de Málaga en 1944, siendo Alcalde entonces Manuel Pérez Bryan, para ampliación de sus estudios. Posteriormente ingresa en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, en esta misma ciudad, donde posteriormente se desarrollaría toda su carrera.feria de malaga 1993

En 1956 contrae matrimonio y se marcha a Roma gracias a una beca de intercambio cultural concedida por el Ministerio de ss 2012 Asuntos Exteriores español.

Ha inventado técnicas, soportes y materiales artísticos. Resultado de sus estudios, plasmó sus investigaciones en un libro denominado “Tratado sobre mis materiales en la pintura” que editó el Ayuntamiento de Málaga.

Autor del cartel de la Feria de Málaga de 1993, fue nombrado Hijo Predilecto de Málaga en 2005, recibiendo la Medalla de Oro de la Ciudad, haciendo una generosa donación de su obra a su ciudad natal.

El 28 de enero de 2011, la Agrupación de Cofradías recibe una donación de obras de carácter religioso. Es esta la manera en que la Agrupación de Cofradías de Málaga recupera una obra que realizó hace 45 años para el Cartel de la Semana Santa de Málaga de 2012.

De: http://www.agrupaciondecofradias.com/

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Borrachuelos al vino de Málaga


Ingredientes:

1/2 de harinaBorrachuelos al vino de Málaga

1 dl. de aceite

50 g. de azúcar

2 naranjas,

matalahúva

ajonjolí

vino de Málaga

azúcar glas

miel

Preparación:

En una sartén, se calienta aceite al que se echa una corteza de naranja. Se retira del fuego y se deja enfriar.

Cuando esté templado, se vierte en un lebrillo y se le agrega el ajonjolí, la matalahúva, el azúcar, el zumo de un par de naranjas y abundante vino de Málaga. Se va añadiendo harina poco a poco hasta conseguir una mezcla perfecta.

Se estira la masa en una superficie de madera o mármol y se aplana con un rodillo. A continuación, se corta en trozos con los que se hacen círculos. Se doblan, uniéndolos por los bordes y se fríen en aceite.

En una cazuela se calienta la miel a fuego lento y se bañan en ella los borrachuelos.

Se escurren, se pasan por azúcar en polvo y se dejan enfriar.

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Papas a la malagueña


Ingredientes:

2 huevos

1 kg. de patataspapas a la malagueña

1 cebolla

2 tomates

2 ajos

1 manojo de apio

50 g. de aceitunas

perejil

pimienta

sal

Preparación:

Se cuecen los huevos hasta que estén duros. Picamos finamente las cebollas, los ajos y los tomates. Troceamos las patatas en gajos, el apio, el perejil y las aceitunas.

En una cazuela se fríen las cebollas y los ajos. Cuando toman color, se añaden los tomates y las patatas, se dejan rehogar agregándole después agua con sal y un poco de pimienta.

Antes de servir, se pican los huevos duros y se distribuyen por encima del plato.

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Santa María de la Victoria


Virgen Victoria

Cuenta la leyenda que, tras tres meses de asedio las tropas de Castilla y Aragón dirigidas por D. Fernando el Católico, no conseguían conquistar la ciudad de Málaga. El rey poseía en su oratorio una imagen mariana. En un sueño, un anciano intercedía y pedía ante la Virgen por la consecución de la conquista. Ese mismo día llegaron a las estancias reales unos religiosos enviados por San Francisco de Paula, para pedir el permiso de fundación en España de la Orden de los Frailes Mínimos. Al mismo tiempo llevaban una carta del fundador en la que a modo de profecía indicaba al rey, que no levantase el cerco porque en tres días la ciudad caería en sus manos. El monarca entendió su sueño como una revelación divina y reconoció en el anciano a San Francisco de Paula y por tanto que la responsable de la victoria, era la imagen de la Virgen que tenía en su oratorio. Tres días después, 19 de agosto de 1487, la ciudad fue conquistada.

Era la imagen de Santa María de la Victoria una talla anónima del siglo XV, ejecutada en madera policromada, sentada sobre una roca y con un Niño entre sus brazos, en la mano derecha porta un cetro y sobre la izquierda lleva posado un pajarito; a los pies figura la inscripción de finales del siglo XV: “SANTAMDLAVITORIA”.

La Virgen de la Victoria es Patrona Principal de Málaga y su Diócesis desde el día 12 de diciembre de 1.867. Por un “breve” otorgado por el Papa Pío IX. Era Obispo de Málaga Don Juan Nepomuceno Cascallana.

Fue coronada canónicamente el 8 de febrero de 1943 por el nuncio de su Santidad, D. Cayetano Cicognani, en el Paseo del Parque junto a la Fuente de las Tres Gracias. Era Obispo de Málaga Don Balbino Santos y Olivera.

Su festividad se celebra el día 8 de septiembre.

En la sección “vídeos” se puede ver la procesión de Nuestra Patrona en el día 8 de septiembre de 2010.

De: http://santamariadelavictoria.blogspot.com

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El Perchel o Los Percheles


el perchel El Perchel nació a la sombra de una industria: el secado del pescado; para que la población no sufriera los malos olores que despedía tal industria, se destinaron  los terrenos existentes del lado allá del río a tales operaciones, y al ser necesario para ello usar perchas o palos en los cuales se  ponía el pescado a secar, de aquí recibió el nombre de “Los Percheles”.

Fue el primer asentamiento relativamente urbano e industrial perisférico de Málaga y el primer barrio extramuros de la ciudad hispanoárabe. Estuvo separado de la ciudad hasta la demolición de sus muros, los percheleros fueron «los otros» vecinos de la ciudad, los del lado allá del río Guadalmedina. Eran gente díscola, libertarias gentes del vivir al día e industriosas cuando les apretaba la necesidad, eran la lógica consecuencia de una sociedad y de unos sistemas sociales que parecían detenerse con una cierta intencionalidad al borde de los murallones del río cuando al fin los tuvo para no inundarlo.

Fueron la continuación histórica de aquellos originarios asentamientos fenicios que se establecieron sobre las lomas de la actual Alcazaba y que desarrollaron, entre otras distintas, la industria de las salazones.

Esta tradición de mercadeo pesquero y producción industrial siguió después a lo largo de los distintos segmentos históricos de invasiones, dominios e irrupciones territoriales más o menos consentidos por la distinta ciudadanía que soportó godos, bizantinos, romanos y árabes. Esta última dominación enlaza con la Málaga hispano-musulmana, periodo dentro del cual los Percheles comienzan a desarrollarse como gran barrio periférico de pescadores mitad urbano y mitad industrioso. Durante el largo periodo de presencia romana el Perchel o Percheles alcanza verdadera definición de zona entre industriosa y urbana del extrarradio malagueño, lo cual.se apoya, a su vez, en no pocos hallazgos arqueológicos que son documentados durante el siglo XVII, lo cual confirma lo que otros historiadores ya tenían asegurado en el sentido de que Málaga, durante la Roma Imperial y por su condición de ciudad federada y no sumisa, disponía en la capital del imperio de toda una organización para el mercadeo de sus salazones y salsamentos, disputados en banquetes, francachelas y lúdicas noches de sus gentes principales.

Desde la dominación romana todo el terreno cercano a las playas tras el lecho del Guadalmedina en la dirección del poniente ya era industria salazonera, varadero de esquifes, solario para la desecación del pescado, residencia de patronos pesqueros y bosque peculiar de perchas de palo donde se oreaba gran parte del suculento manjar robado a diario a las entonces limpias e incontaminadas aguas litorales.

Durante los inicios de la cultura africana cuando verdaderamente los Percheles centran la atención de toda su actividad en las salazones. Los árabes no querían sus pestilencias tan cerca de la ciudad, de manera que, cuando realizan el diseño de las murallas y su recorrido definitivo, al barrio se ingresaba por la Puerta de la Espartería como camino más directo. Los árabes hicieron definitivo barrio de pescadores a los Percheles y mantuvieron durante ocho siglos su condición de zona periférica, y cuando la Malaca hispanomusulmana comienza a organizar la nueva ciudad partiendo del modelo anterior, todavía persiste en marcar las diferencias.

Actualmente no tiene nada que ver con esta descripción, siguen en pie todavía algunas de sus antiguas casas y calles como las de Ancha del Carmen, Peregrinos, Angosta del Carmen, Huerto de la Madera, Eslava, Salitre o Cuarteles, antigua plaza de Ortigosa o de San Pedro y Mamely, de las calles Esquilache, Cerezuela, Istúriz, Matadero Viejo, La Puente, Zúñiga, San Jacinto, Santa Rosa, Cerrojo, Huerta del Obispo … , en las que sus gentes aprendieron que ser percheleras y lo eran a costa de la propia persona, pues defender tal peculiaridad ciudadana de origen acarreaba no pocas dificultades para integrarse en la población intramuros, tuvieron que desarrollar un sistema de vida siempre a la defensiva en relación con los ciudadanos abrigados por las murallas árabes. Es este el motivo por el que Cervantes menciona los Percheles en su «Don Quijote», es por la circunstancia de que ya en el siglo XV era la zona de un muestrario tipológico de la picaresca:

Capítulo 3: Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo D. Quijote en armarse caballero

… así le dijo que andaba muy acertado en lo que deseaba y pedía, y que tal prosupuesto era propio y natural de los caballeros tan principales como él parecía, y como su gallarda presencia mostraba, y que él ansimesmo, en los años de su mocedad se había dado a aquel honroso ejercicio, andando por diversas partes del mundo buscando sus aventuras, sin que hubiese dejado los percheles de Málaga, islas de Riarán, compás de Sevilla, azoguejo de Segovia, la olivera de Valencia, rondilla de Granada, playa de Sanlúcar, potro de Córdoba, y las ventillas de Toledo, y otras diversas partes donde …”

En realidad, desde los romanos hasta Isabel y Fernando, el Perchel es una crónica de marginación por su singularidad industriosa. Es más, cuando los ministros de Carlos III redactan las primeras instrucciones para que se derriben las murallas árabes del paño sur que corría al largo de lo que posteriormente sería la Alameda Principal, las singularidades tipológicas de los percheleros habían alcanzado ya tales grados de definiciones indelebles que Málaga les tuvo como de otro pueblo.

Fue en el siglo XIX con sus primeras formulaciones obreristas, reivindicaciones y exigencias callejeras a partir de su último tercio, cuando la moda burguesa iniciaría una estrategia de acercamiento participando en sus fiestas, costumbres y usos populares, para establecer una línea de presencia que evitara, en lo posible, riesgos posteriores que ya se veían venir a lo lejos.

Para hacernos una idea de su extensión, antiguamente Málaga estaba dividida en veintiséis grandes cuarteles o distritos, de los que correspondían al Perchel los números 21, 22, 23 Y 24. Cada uno de estos cuarteles tenía su comisario y alcalde de barrio (tenía que ser un vecino del barrio), especie de enlaces políticos con la gobernación cívica y el Ayuntamiento, respectivamente.

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Hay que considerar que por el gran territorio que con los siglos ocupó El Perchel, el número elevado de casas que en su perímetro se construyeron y el no menos importante de sus industrias de todo tipo, el flujo y reflujo vecinal fue constante, y su nombre, a causa de la ocupación humana y su espíritu industrial, famoso. Uno de los símbolos percheleros, precisamente el que representó su «modernidad» indudable, fue la Estación de Andaluces, cuyas oficinas administrativas estaban ubicadas en el llamado Palacio de la Tinta, en el paseo de Reding. La estación nace como consecuencia de la compañía ferroviaria que distintos capitalistas malagueños -Casa Heredia, Casa Larios y los Loring, entre otros distintos fundaron para establecer la línea Córdoba-Málaga, con el fin de comunicar nuestra provincia con el centro del país a través de la capital de la Mezquita. Aunque la tramitación administrativa y la realización del proyecto técnico tuvieron larga gestación, el primer tramo del recorrido pudo inaugurarse durante el mes de septiembre de 1862 con ocasión de la visita que realizó a nuestra ciudad la reina Isabel II. Existe un grabado de la época que muestra un arco de triunfo que para recibirla se levantó en la plaza de la que sería futura estación, y que entonces no estaba ni siquiera diseñada. La Estación de FF. CC. Andaluces aportó a los Percheles una inusitada actividad, que, unida a la que tradicionalmente mantenía dada su industria y comercio, representó para el barrio algo así como la apertura de una gran puerta por la que el tránsito de carros con mercancías y pasajeros usuarios de los trenes actuaron de forma directa para hacerle perder su aparente condición de barrio aparte de la ciudad.

La cronología de su monumentalidad religiosa, la única que en realidad tuvo, consigna los años 1494, 1584, 1658, 1757 Y 1793 como aquellos en que se crean el convento de Santo Domingo, el de Carmelitas, la iglesia de San Pedro, el convento de la Aurora María y el de filipenses de San Carlos por el orden citado. Cabe hacer una aclaración: el antiguo convento de la Aurora María, que se tiene actualmente como trinitario dada su situación, nació perchelero, y sólo al abrirse la calle Mármoles y posteriormente construirse el puente de la Aurora alineado hacia dicha calle quedó unido al barrio de la Trinidad.

Existieron varios centros benéficos:

  • La Casa de Beneficencia en lo que fue convento también nos sitúa ante el hecho cierto de que la misma fue el antecedente más lejano de la existencia de uno de los primeros centros oficiales de atención a los niños pobres, hijos de padres sin recursos o claramente mendicantes, y de ancianos que carecían de techo y necesitaban protección casa, comida, cama y refugio para sobrellevar con relativo confort sus achaques y enfermedades, cuando no sus últimos días de vida.
  • El Asilo de las Hermanitas de los Pobres, que se creó por la Casa Larios y que, inaugurado el día de San José de 1868, es uno de los hitos arquitectónicos y benéficos del barrio desde aquellos lejanos días. En él recibieron asistencia muchos ancianos malagueños, pero fundamentalmente del propio barrio donde nació y, reformado en su interior totalmente, todavía continúa realizando meritoria labor.
  • El Asilo de San Manuel, continúa en el barrio. Este fue un centro que ayudó a levantar y mantener una insigne malagueña: doña Trinidad Ground, que con otros distintos coetáneos puso a disposición de las madres trabajadoras de finales del pasado siglo una institución para atender a sus hijos en tanto ellas acudían a diario a sus obligaciones obreras.

I del carmen Es posible que a través de las cinco capellanías creadas en el barrio por el perchelero obispo Armengual de la Mota en 1724, precedidas en el tiempo por el Carmelo y la parroquia, dieran aquellos frutos de coexistencia vecinal a los que aludieron las antiguas crónicas carmelitanas. En un sentido estrictamente religioso, las aportaciones de convento, parroquia y las meritorias decisiones del propio obispo -aunque fuera a distancia- movilizaron a los vecinos hacia el fenómeno cofrade, algo en lo que, hasta entonces, no se habían ocupado. En este sentido, se constata a finales del siglo XVIII las fundaciones de las hermandades de Nuestra Señora del Mar, un título muy adecuado dado el carácter marinero del barrio, así como la del Cristo de las Penas, de Nuestra Señora de los Dolores, del Santo Rosario, de Jesús de la Buena Muerte y la del «Chiquito» o Misericordia, otra gran creación cofradiera fue la de la Archicofradía del Nazareno del Paso, fundada en la primera mitad del siglo XVI, fusionándose con la Hermandad de la Esperanza en 1641 al quedar fundada ese mismo año.

La tradición procesional marítimo-terrestre (con salida de la ermita portuaria, paseo en jábega por el puerto y recorrido a pie desde la lonja hasta la iglesia titular en el corazón del barrio) fomentó no sólo entre los vecinos percheleros, sino entre todos los malagueños en general, una cita inevitable durante el verano. A estas veladillas se acostumbraron a asistir muchos ciudadanos de la “parte allá del río” (término que utilizaban ambas partes para referirse a la contraria) de manera que, desde los últimos años del pasado siglo, la presencia de burguesitos, adinerados y gente influyente ya es notoria.

A partir de los años sesenta ocurrió como con otros barrios de la capital: las autoridades trataron de estimular la recuperación de una serie de tradiciones propias del barrio.

Actualmente podemos encontrar en sus calles:  la Iglesia de Santo Domingo, la Iglesia de San Pedro, la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, el Convento de San Andrés y la Basílica de la Esperanza. También se encontraba, hasta 2005, la Capilla de la Sagrada Cena, en la Explanada de la Estación, hasta que la cofradía se trasladó al centro de Málaga.

Otros lugares señalables son el Mercado del Carmen y la antigua Casa de Socorro de La Trinidad.

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