Palacio de Villalón


Grabado decimonónico de la tienda de Avelino España

Se trata de una construcción señorial del siglo XVI, situado en el centro histórico (a pocos metros de la Plaza de la Constitución), ha sufrido numerosas transformaciones que han deteriorado considerablemente su aspecto original. Pasó por diferentes familias aristocráticas que realizaron alteraciones, pero la actuación más nefasta se realizó a mediados del siglo XX, cuando el edificio albergó un comercio de lámparas y se tapó el exterior con gresite y el techo mudéjar de madera con escayola.

Durante las obras de recuperación para el Museo Carmen Thyssen-Bornemisza, han aparecido bajo el palacio restos de una factoría romana de garum y de edificaciones con caracter doméstico romanas del siglo III. Entre los hallazgos encontrandos durante las obras de rehabilitación del palacio, resalta sobre todo el ninfeo decorado con pinturas figurativas de peces, pero también piletas de factorías de salazones de pescado y una necrópolis de época tardoantigua, quizá bizantina. También han aparecido pinturas de época romana de una villa ligada a la actividad de la pesca y en la que aparecen peces y pájaros.

El investigador y escritor Antonio Lara, autor de varias monografías sobre personajes de la historia de Málaga, ha estudiado la historia del inmueble, repleto de personajes muy interesantes:

«Se dice que se construyó en el siglo XVI y que fue de un conquistador burgalés de Málaga, lo que he podido constatar es que perteneció a la familia Fernández de Villalón, naturales de Setenil, Cádiz, y que fueron conquistadores y repobladores de Ronda».

Como dato curioso, Antonio Lara explica que un miembro de la familia fue uno de los acompañantes de Magallanes en su expedición alrededor del mundo en 1519, aunque no la pudo completar porque murió en Filipinas.

La vida en el siglo XVIII

El edificio, a dos pasos de la plaza mayor, la principal de Málaga, cobrará verdadera importancia en el siglo XVIII gracias al casamiento en 1707 de Catalina Victoria de Villalón y Mendoza con Gaspar de Bracamonte y Zapata, IV marqués de Fuente El Sol. Precisamente las armas de los respectivos linajes familiares (Villalón, Mendoza, Narváez y Zapata) son las que presiden la fachada de la casa. El escudo puede verse –con la corona del marquesado–.

La pareja vivió un tiempo en la casa de la calle Compañía y al morir el marido en 1733, dejará a la viuda y sus hijos en serios aprietos económicos. El mayor de todos, Agustín Domingo Bracamonte y Villalón Mendoza, se convirtió en el V marqués de Fuente El Sol, además de en el XIII marqués de Cañete y Navamorcuende y aunque se casó dos veces, no tuvo descendencia.

Antonio Lara destaca que los Bracamonte-Villalón tuvieron enterramiento en la capilla del Corazón de María, en la iglesia de los Mártires. Precisamente en 1777, las hermanas Mariana y Ana Villalón, conocidas en Málaga como las Villalonas, se encargarían de reparar la iglesia, después de los daños sufridos en los terremotos de 1680 y 1755. En esta iglesia puede verse todavía el escudo de armas familiar.

«Esta familia se extinguió porque murieron sin descendencia», explica Antonio Lara, quien señala que durante décadas el inmueble estuvo vacío hasta mediados del siglo XIX, cuando es ocupado por Avelino España, procedente de Yanguas, en Soria.

Aquí la historia difiere, pues mientras los documentos que tiene Antonio Lara señalan que Avelino España puso una ferretería, una nieta de este soriano, fallecido en 1902, señala que la tienda era de tejidos. En cualquier caso, Avelino España, casado con su sobrina Araceli Enciso, y luego su familia fueron los propietarios del palacio Villalón hasta los años 40 del pasado siglo. Y resulta curioso saber que, en esa época, se barajó trasladar a villa María, en El Limonar, la nueva casa familiar, los artesonados del palacio. «Mi madre al final no quiso saber nada del traslado, no había artesanos en condiciones para quitar el artesonado», explica la nieta de Avelino España.

Al final, la casa fue vendida a don Trinidad Romero en esos años cuarenta, «por unas 500.000 pesetas, que en aquella época era una barbaridad de dinero», destaca la nieta de Avelino España. Don Trinidad Romero, señala, también puso una tienda de tejidos.

Antonio Lara calcula que a finales de los años 50 o comienzos de los 60 la firma comercial Álvarez –gallega– puso la tienda de cristalería y loza, momento en el que desfiguró el edificio.

Alfonso Vázquez (Laopinióndemalaga.es)

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