El Perchel o Los Percheles


el perchel El Perchel nació a la sombra de una industria: el secado del pescado; para que la población no sufriera los malos olores que despedía tal industria, se destinaron  los terrenos existentes del lado allá del río a tales operaciones, y al ser necesario para ello usar perchas o palos en los cuales se  ponía el pescado a secar, de aquí recibió el nombre de “Los Percheles”.

Fue el primer asentamiento relativamente urbano e industrial perisférico de Málaga y el primer barrio extramuros de la ciudad hispanoárabe. Estuvo separado de la ciudad hasta la demolición de sus muros, los percheleros fueron «los otros» vecinos de la ciudad, los del lado allá del río Guadalmedina. Eran gente díscola, libertarias gentes del vivir al día e industriosas cuando les apretaba la necesidad, eran la lógica consecuencia de una sociedad y de unos sistemas sociales que parecían detenerse con una cierta intencionalidad al borde de los murallones del río cuando al fin los tuvo para no inundarlo.

Fueron la continuación histórica de aquellos originarios asentamientos fenicios que se establecieron sobre las lomas de la actual Alcazaba y que desarrollaron, entre otras distintas, la industria de las salazones.

Esta tradición de mercadeo pesquero y producción industrial siguió después a lo largo de los distintos segmentos históricos de invasiones, dominios e irrupciones territoriales más o menos consentidos por la distinta ciudadanía que soportó godos, bizantinos, romanos y árabes. Esta última dominación enlaza con la Málaga hispano-musulmana, periodo dentro del cual los Percheles comienzan a desarrollarse como gran barrio periférico de pescadores mitad urbano y mitad industrioso. Durante el largo periodo de presencia romana el Perchel o Percheles alcanza verdadera definición de zona entre industriosa y urbana del extrarradio malagueño, lo cual.se apoya, a su vez, en no pocos hallazgos arqueológicos que son documentados durante el siglo XVII, lo cual confirma lo que otros historiadores ya tenían asegurado en el sentido de que Málaga, durante la Roma Imperial y por su condición de ciudad federada y no sumisa, disponía en la capital del imperio de toda una organización para el mercadeo de sus salazones y salsamentos, disputados en banquetes, francachelas y lúdicas noches de sus gentes principales.

Desde la dominación romana todo el terreno cercano a las playas tras el lecho del Guadalmedina en la dirección del poniente ya era industria salazonera, varadero de esquifes, solario para la desecación del pescado, residencia de patronos pesqueros y bosque peculiar de perchas de palo donde se oreaba gran parte del suculento manjar robado a diario a las entonces limpias e incontaminadas aguas litorales.

Durante los inicios de la cultura africana cuando verdaderamente los Percheles centran la atención de toda su actividad en las salazones. Los árabes no querían sus pestilencias tan cerca de la ciudad, de manera que, cuando realizan el diseño de las murallas y su recorrido definitivo, al barrio se ingresaba por la Puerta de la Espartería como camino más directo. Los árabes hicieron definitivo barrio de pescadores a los Percheles y mantuvieron durante ocho siglos su condición de zona periférica, y cuando la Malaca hispanomusulmana comienza a organizar la nueva ciudad partiendo del modelo anterior, todavía persiste en marcar las diferencias.

Actualmente no tiene nada que ver con esta descripción, siguen en pie todavía algunas de sus antiguas casas y calles como las de Ancha del Carmen, Peregrinos, Angosta del Carmen, Huerto de la Madera, Eslava, Salitre o Cuarteles, antigua plaza de Ortigosa o de San Pedro y Mamely, de las calles Esquilache, Cerezuela, Istúriz, Matadero Viejo, La Puente, Zúñiga, San Jacinto, Santa Rosa, Cerrojo, Huerta del Obispo … , en las que sus gentes aprendieron que ser percheleras y lo eran a costa de la propia persona, pues defender tal peculiaridad ciudadana de origen acarreaba no pocas dificultades para integrarse en la población intramuros, tuvieron que desarrollar un sistema de vida siempre a la defensiva en relación con los ciudadanos abrigados por las murallas árabes. Es este el motivo por el que Cervantes menciona los Percheles en su «Don Quijote», es por la circunstancia de que ya en el siglo XV era la zona de un muestrario tipológico de la picaresca:

Capítulo 3: Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo D. Quijote en armarse caballero

… así le dijo que andaba muy acertado en lo que deseaba y pedía, y que tal prosupuesto era propio y natural de los caballeros tan principales como él parecía, y como su gallarda presencia mostraba, y que él ansimesmo, en los años de su mocedad se había dado a aquel honroso ejercicio, andando por diversas partes del mundo buscando sus aventuras, sin que hubiese dejado los percheles de Málaga, islas de Riarán, compás de Sevilla, azoguejo de Segovia, la olivera de Valencia, rondilla de Granada, playa de Sanlúcar, potro de Córdoba, y las ventillas de Toledo, y otras diversas partes donde …”

En realidad, desde los romanos hasta Isabel y Fernando, el Perchel es una crónica de marginación por su singularidad industriosa. Es más, cuando los ministros de Carlos III redactan las primeras instrucciones para que se derriben las murallas árabes del paño sur que corría al largo de lo que posteriormente sería la Alameda Principal, las singularidades tipológicas de los percheleros habían alcanzado ya tales grados de definiciones indelebles que Málaga les tuvo como de otro pueblo.

Fue en el siglo XIX con sus primeras formulaciones obreristas, reivindicaciones y exigencias callejeras a partir de su último tercio, cuando la moda burguesa iniciaría una estrategia de acercamiento participando en sus fiestas, costumbres y usos populares, para establecer una línea de presencia que evitara, en lo posible, riesgos posteriores que ya se veían venir a lo lejos.

Para hacernos una idea de su extensión, antiguamente Málaga estaba dividida en veintiséis grandes cuarteles o distritos, de los que correspondían al Perchel los números 21, 22, 23 Y 24. Cada uno de estos cuarteles tenía su comisario y alcalde de barrio (tenía que ser un vecino del barrio), especie de enlaces políticos con la gobernación cívica y el Ayuntamiento, respectivamente.

perchel

Hay que considerar que por el gran territorio que con los siglos ocupó El Perchel, el número elevado de casas que en su perímetro se construyeron y el no menos importante de sus industrias de todo tipo, el flujo y reflujo vecinal fue constante, y su nombre, a causa de la ocupación humana y su espíritu industrial, famoso. Uno de los símbolos percheleros, precisamente el que representó su «modernidad» indudable, fue la Estación de Andaluces, cuyas oficinas administrativas estaban ubicadas en el llamado Palacio de la Tinta, en el paseo de Reding. La estación nace como consecuencia de la compañía ferroviaria que distintos capitalistas malagueños -Casa Heredia, Casa Larios y los Loring, entre otros distintos fundaron para establecer la línea Córdoba-Málaga, con el fin de comunicar nuestra provincia con el centro del país a través de la capital de la Mezquita. Aunque la tramitación administrativa y la realización del proyecto técnico tuvieron larga gestación, el primer tramo del recorrido pudo inaugurarse durante el mes de septiembre de 1862 con ocasión de la visita que realizó a nuestra ciudad la reina Isabel II. Existe un grabado de la época que muestra un arco de triunfo que para recibirla se levantó en la plaza de la que sería futura estación, y que entonces no estaba ni siquiera diseñada. La Estación de FF. CC. Andaluces aportó a los Percheles una inusitada actividad, que, unida a la que tradicionalmente mantenía dada su industria y comercio, representó para el barrio algo así como la apertura de una gran puerta por la que el tránsito de carros con mercancías y pasajeros usuarios de los trenes actuaron de forma directa para hacerle perder su aparente condición de barrio aparte de la ciudad.

La cronología de su monumentalidad religiosa, la única que en realidad tuvo, consigna los años 1494, 1584, 1658, 1757 Y 1793 como aquellos en que se crean el convento de Santo Domingo, el de Carmelitas, la iglesia de San Pedro, el convento de la Aurora María y el de filipenses de San Carlos por el orden citado. Cabe hacer una aclaración: el antiguo convento de la Aurora María, que se tiene actualmente como trinitario dada su situación, nació perchelero, y sólo al abrirse la calle Mármoles y posteriormente construirse el puente de la Aurora alineado hacia dicha calle quedó unido al barrio de la Trinidad.

Existieron varios centros benéficos:

  • La Casa de Beneficencia en lo que fue convento también nos sitúa ante el hecho cierto de que la misma fue el antecedente más lejano de la existencia de uno de los primeros centros oficiales de atención a los niños pobres, hijos de padres sin recursos o claramente mendicantes, y de ancianos que carecían de techo y necesitaban protección casa, comida, cama y refugio para sobrellevar con relativo confort sus achaques y enfermedades, cuando no sus últimos días de vida.
  • El Asilo de las Hermanitas de los Pobres, que se creó por la Casa Larios y que, inaugurado el día de San José de 1868, es uno de los hitos arquitectónicos y benéficos del barrio desde aquellos lejanos días. En él recibieron asistencia muchos ancianos malagueños, pero fundamentalmente del propio barrio donde nació y, reformado en su interior totalmente, todavía continúa realizando meritoria labor.
  • El Asilo de San Manuel, continúa en el barrio. Este fue un centro que ayudó a levantar y mantener una insigne malagueña: doña Trinidad Ground, que con otros distintos coetáneos puso a disposición de las madres trabajadoras de finales del pasado siglo una institución para atender a sus hijos en tanto ellas acudían a diario a sus obligaciones obreras.

I del carmen Es posible que a través de las cinco capellanías creadas en el barrio por el perchelero obispo Armengual de la Mota en 1724, precedidas en el tiempo por el Carmelo y la parroquia, dieran aquellos frutos de coexistencia vecinal a los que aludieron las antiguas crónicas carmelitanas. En un sentido estrictamente religioso, las aportaciones de convento, parroquia y las meritorias decisiones del propio obispo -aunque fuera a distancia- movilizaron a los vecinos hacia el fenómeno cofrade, algo en lo que, hasta entonces, no se habían ocupado. En este sentido, se constata a finales del siglo XVIII las fundaciones de las hermandades de Nuestra Señora del Mar, un título muy adecuado dado el carácter marinero del barrio, así como la del Cristo de las Penas, de Nuestra Señora de los Dolores, del Santo Rosario, de Jesús de la Buena Muerte y la del «Chiquito» o Misericordia, otra gran creación cofradiera fue la de la Archicofradía del Nazareno del Paso, fundada en la primera mitad del siglo XVI, fusionándose con la Hermandad de la Esperanza en 1641 al quedar fundada ese mismo año.

La tradición procesional marítimo-terrestre (con salida de la ermita portuaria, paseo en jábega por el puerto y recorrido a pie desde la lonja hasta la iglesia titular en el corazón del barrio) fomentó no sólo entre los vecinos percheleros, sino entre todos los malagueños en general, una cita inevitable durante el verano. A estas veladillas se acostumbraron a asistir muchos ciudadanos de la “parte allá del río” (término que utilizaban ambas partes para referirse a la contraria) de manera que, desde los últimos años del pasado siglo, la presencia de burguesitos, adinerados y gente influyente ya es notoria.

A partir de los años sesenta ocurrió como con otros barrios de la capital: las autoridades trataron de estimular la recuperación de una serie de tradiciones propias del barrio.

Actualmente podemos encontrar en sus calles:  la Iglesia de Santo Domingo, la Iglesia de San Pedro, la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, el Convento de San Andrés y la Basílica de la Esperanza. También se encontraba, hasta 2005, la Capilla de la Sagrada Cena, en la Explanada de la Estación, hasta que la cofradía se trasladó al centro de Málaga.

Otros lugares señalables son el Mercado del Carmen y la antigua Casa de Socorro de La Trinidad.

BasilicadelaEsperanzaMLG

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Nuestros barrios y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El Perchel o Los Percheles

  1. la bokerona dijo:

    VIVA EL PERCHEEEE Y VIVA MALAGAAA KOÑOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s